LAS PENAS SON DE NOSOTROS Y LAS BANCAS… SON AJENAS

Por Charo

Como ejercicio necesario, a minutos de haber arrancado el 2018, es prudente realizar un repaso económico de los sectores y rubros que más ganaron el año pasado.

El resultado siempre es el mismo, lxs trabajadorxs somos lxs que perdemos y lxs únicos que aportamos valor. Sobre nuestro trabajo viven, ganan, reproducen exponencialmente su capital de formas derivadas y ficticias (financiero, especulativo) y luego fugan los capitales. Los trabajadores y las trabajadoras aportamos nuestra fuerza de trabajo y al mismo tiempo, nos obligan a endeudarnos con el sistema financiero para pagar nuestros gastos corrientes; por otro lado aportamos con nuestros impuestos, los cuales no solo que no regresan para mejorar nuestra calidad de vida, sino que contribuyen a hacer crecer el arcón de reservas del Estado, sobre el cual ahora se emiten bonos, que son manejados por los bancos y debemos pagar intereses. Explotación suena a poco para describir nuestra realidad. Trataremos de resumir el 2017 en números.

  • Ganadores 2017

El podio lo lideraron los fabricantes de sembradoras e implementos 31% mientras que la industria frigorífica exportadora cerró el 2017 con un crecimiento interanual de 30%. Datos relevados por el Indec muestran que las exportaciones de harina de trigo en la campaña 2016/17 alcanzaron 26% más que las de la campaña pasada. A no olvidar, la eliminación progresiva de los derechos de exportación a la soja y sus subproductos, gracias a la cual el Estado nacional dejará de percibir US$ 1.850 millones en 2018 y 2019, ya que la alícuota descenderá 0,5 % por mes desde enero de este año hasta llegar al 18%.

Una carrera aparte es la que vienen corriendo los bancos, dentro de la cual no hay competidor que les haga frente.

Los bancos sumaron ganancias por 5.752 millones de pesos en noviembre 2017, con una suba de 18,4 por ciento respecto de igual mes del año pasado, en tanto que sumaron ganancias por 77.309 millones de pesos en los primeros once meses del año. Dentro de los rubros mas rentables se encuentran los ingresos por comisiones bancarias y el cobro de intereses de los préstamos con un incremento interanual de 28,3 por ciento.

Hay más, las entidades bancarias sumaron unos 579 millones de pesos por las operaciones de pases, con un avance interanual del 158 por ciento. En las operaciones de pases intervienen el Banco Central, por un lado, y las entidades financieras, por el otro: una de las partes vende a la otra títulos o bonos para recomprarlas una cantidad determinada de días más tarde a un precio convenido originalmente. Hace unos días por ejemplo, el BCRA propuso la emisión de una nueva Letra de corto plazo: Leliq (vencimiento a 7 días vs. vencimiento a 30 días de las Lebac), presentan una tasa similar, pero les da ventaja a los bancos frente a las posibles devaluaciones.

Pero claro, no todo es ganancia para los bancos, ya que de vez en cuando algún deudor queda sin trabajo y deja de pagar sus compromisos. Este “efecto colateral”, pero directo, del ajuste creció un 62,20 % interanual. Los cargos por incobrabilidad (de la cartera de préstamos) es uno de los pocos rubros que marcaron pérdidas para los bancos. En momentos como éstos es cuando se hace necesaria la intervención del Estado para desequilibrar aún más la balanza y proteger a los poderosos de posibles mermas en sus ganancias: en el último decreto de necesidad y urgencia del Gobierno se autorizó a los bancos y entidades financieras a embargar parte de la cuenta sueldo de los asalariados, directamente eliminaron la barrera que lo prohibía. Se hace difícil sostener un pretendido discurso contra el trabajo precarizado, ya que con esto también borraron la única protección que existía sobre el sueldo de los trabajadores y las trabajadoras y para muchos y muchas el cobro en mano será la única opción posible para evadir a los buitres.

Por último, como paso final del ciclo que no deja de repetirse: en dos años la salida de capitales suma u$s 30.000 millones.

  • Perdedores 2017

El sector textil presentó una caída del 8%, el sector comercial (consumo minorista) -1%, alimentos y bebidas -0,3% y materiales de construcción -0,1%.

Importaciones: en el tercer trimestre de 2016, el 14% de las empresas estaban amenazadas por el ingreso de productos extranjeros, para el 2017 la cifra trepó al 31%. Los más perjudicados fueron las Pymes vinculadas a autopartes: 70% y para las empresas textiles, de productos de cuero y calzado la cifra representa el 65%.

Se vislumbra un 2018 más que difícil para los trabajadores y las trabajadoras. El valor de la capacidad de fuerza de trabajo es el valor de los medios de consumo con el que satisface sus necesidades para poder subsistir y continuar con la reproducción del capital. Osea, la plata necesaria para pagar nuestra alimentación, la de la familia, vestimenta, impuestos, luz, gas, el transporte para poder trasladarnos del hogar al puesto laboral. Todos estos puntos sufren la inflación, ya casi naturalizada a esta altura, y por otro lado, las tarifas de servicios públicos continuarán con su aumento exponencial, entre otras cosas debido al recorte de los subsidios del Estado que funcionaban como un salario indirecto.

¿Podemos esperar algún gesto no especulativo y de generosidad económica de parte de los grandes y poco grupos que controlan nuestros alimentos, los dueños de nuestros puertos y comercio exterior, quienes manejan nuestra energía y recursos naturales?

¿Podemos, acaso, acusar a la Banca de querer ganar dinero? ¿o de que no repare en formas a la hora de enriquecerse?

Nos conformamos solo con exigir que distribuyan sus ganancias y exigirles que sean justos y humanos. ¿Por qué no pensar en que somos nosotrxs lxs que producimos las riquezas y nosotrxs debemos tener el control sobre ellas para garantizar la vida digna para nuestro pueblo?

Revista comunista de análisis y debate