¿TRUMP O BLOOMBERG? O ¿SOCIALISMO O BARBARIE?

Por Grupo Vavilov ——

Donald Trump (y su administración republicana) tomó la decisión de retirarse del Acuerdo de París contra el Cambio Climático, ratificado en 2015 por el ex presidente Barack Obama. Durante la reunión de Naciones Unidas en Alemania, los principales países miembros del Acuerdo de París contra el Cambio Climático han pedido a Estados Unidos que no lo abandone. A ellos se han sumado también inversores y empresarios que lo han hecho públicamente por las consecuencias que puede tener ante el avance de los efectos por el calentamiento global.

Los acuerdos de París son la expresión de una lucha interburguesa; esto es así, independientemente que haya una izquierda que se incorpora a este debate con la agenda de los lobbies imperialistas y en correspondencia con esto se ubican como furgón de cola de alguna fracción del capitalismo que se arroga el rol de salvar el planeta del cambio climático.

En realidad este tema nos interesa porque está directamente relacionado con la cadena de valor de los alimentos, la pregunta que hay que formularse es la siguiente, ¿Cómo influyen estos actores en “la mesa de los argentinos”?

La demanda interna de biocombustibles creció un 35,8% durante el primer trimestre de este año, en comparación con igual período del año pasado, de acuerdo a un informe del INDEC (2017). Las exportaciones, en cambio, retrocedieron un 4,1%.

Se destacó el fuerte crecimiento en la producción de bioetanol. En el primer trimestre, la producción de etanol con caña de azúcar se incrementó 72,8% y la que se obtiene a partir del maíz el 2,4%.

La producción de biocombustibles creció más rápido que la generación neta de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional. En el primer trimestre del 2017, verificó un aumento de 0,6%, respecto de la misma etapa de 2016.

El maíz y la soja son los pilares de la producción de los agro-negocios con dependencia absoluta del globalizado mercado alimentario. Generan las divisas que la punga burguesía argentina LE ROBA al pueblo y DEPOSITA en algún paraíso fiscal.

Durante los últimos veinte años se triplicó la producción, pero resulta que la demanda de alimentos de los que pueden pagarlo no sube con la velocidad necesaria para sostener los precios; al mismo tiempo las cotizaciones de las commodities caen y entonces la creatividad del capitalismo que tanto admiraba Marx, desarrolla el miedo a la catástrofe ambiental: el calentamiento global y sus consecuencias climáticas. Desempolvan viejos proyectos nazis de combustibles alternativos con nuevos sustratos y los BIOCOMBUSTIBLES empiezan a competir con éxito con la comida de los mil quinientos millones de hambrientos del planeta.

El ex alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, el octavo hombre más rico del mundo según Forbes y actual enviado de la ONU para el cambio climático, prometió 15 millones de dólares para apoyar los esfuerzos de la organización en su lucha contra el calentamiento del planeta ¿ES NUESTRO COMPAÑERO DE RUTA?

Para Argentina el rol de abastecedor granario de las cerealeras está asegurado, los precios bajaron y la ecuación económica se hizo menor comparada a la década anterior, las multinacionales cerealeras amigas de todos los gobiernos burgueses argentinos les exigen el uso de granos para producir biocombustibles. Por ley, la nafta debe cortarse con un mínimo de 10% de etanol. Y el gasoil está apuntando al mismo o mayor porcentaje de biodiesel

Los biocombustibles son cambio climático dependientes”. Si bien en su momento el “driver”1 para su implementación en los Estados Unidos fue la necesidad de reducir la dependencia del petróleo importado, hoy el motivo principal es la cuestión ambiental. Y los verdes semi progres lo entienden así.

Esta política de estado en EEUU llevó a que hoy prácticamente todo el crecimiento de la producción de maíz, fruto del salto tecnológico, se digiera en los fermentadores de las 140 grandes plantas de etanol que jalonan el CORN BELT2. Si descontamos las 60 millones de toneladas que exportan, prácticamente la mitad del maíz que se utiliza en el país es para etanol. Son 140 millones de toneladas. Argentina y su punga burguesía corre por la misma ruta.

Se duplican los excedentes granarios actuales. Más excedentes de maíz, menor precio y vuelco de los farmers y los agroempresarios argentinos a la soja. Ambos cultivos son complementarios y conviven en un mismo modelo.

El inefable Rabino Bergman, misteriosamente en Argentina, maneja las inversiones y proyectos de las energías alternativas y limpias (sic) como supuesta contradicción a la chantada de Vaca Muerta y la “ESTATIZACION DE YPF de Cristina y el olvidado Galluccio”. ¿Cómo puede terminar este capítulo?, y la respuesta es más que evidente, la comida en Argentina seguirá siendo la herramienta extorsiva más poderosa de la pungaburguesía.

La burguesía no piensa resolver los problemas ambientales porque su primer objetivo de clase es el lucro. Pedirle a Bloomberg que se ocupe de la salud del planeta es por lo menos patético; dejarlo para que Trump lo haga, catastrófico.

Hay que entender cómo funciona el capitalismo para poder transformarlo, no alcanzan las generalizaciones que en las mayorías de los casos son superficiales, así quedamos prisioneros de una puja interburguesa entre republicanos que se apoyan en el desarrollo de la energía convencional y los demócratas que lo hacen en el impulso de energías no convencionales; ellos ganan siempre y los que perdemos somos los pobres, subalimentados y hambrientos del globo. Hay que cambiar el mundo para salvar el planeta, para que cambie el clima a favor de los condenados de la tierra; y eso tiene un solo camino y es el socialismo.

1Impulsores de negocios

2Cinturón agrícola de EEUU

Revista comunista de análisis y debate